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Año 1.790
"El Descubrimiento"
El
hallazgo del Edificio Termal se produjo en 1.790 de manera casual
en el solar número 17 de la Calle Rey Carlos III, en su
confluencia con las Calles Quintana y Martínez Parra, cuando se
realizaban los cimientos de una casa mandada a construir por Don
Manuel Robles Vives, que encargó a su hermano Antonio, Regidor y
Superintendente General de las obras de Lorca, la excavación
integra del edificio.

La erudición del momento identificó la edificación como las
Termas de la ciudad Romana de Urci. Así, una vez concluida la
obra se colocó una inscripción que rezaba:
"AQUÍ
SE HALLARON LAS GRANDES TERMAS DE LA ANTIGUA URCI" (AÑO
MDCCXC)
A
Robles Vives se debe la documentación gráfica de la planta, a la
que aporta una escala gráfica en palmos castellanos de la que se
deducen unas dimensiones totales de 31, 3 por 23 Metros, y la
interpretación del edificio, tal como consta en un Memorial que
dirigió el Conde de Floridablanca.

Año
1.981 "La Confirmación"
En Febrero de 1.981, con motivo de la inminente realización de una
nueva obra en el solar donde ahora nos encontramos, se planteó una
excavación arqueológica de urgencia, previa al comienzo de los
trabajos, que fue dirigida por Don Sebantián Romallo Asensio.
En esta intervención se localizó la bañera semicircular (Alveus)
del Caldarium septentrional y parte del Hipocausto, mal documentado
debido a la proximidad del edificio colindante y a la presencia de
contaminaciones de época moderna (pozos, fosas y cimientos).

Los escasos restos que ahora vemos permitieron dar la orientación
correcta a la planta del edificio aportada por Robles Vives.
Año
2.000 "La Musealización"
La
intervención recientemente realizada ha consistido en la limpieza
integral y excavación parcial de los restos que se conservan en
estas dependencias, encaminada al acondicionamiento para su
exposición pública y musealización.


Se ha recuperado parte del subsuelo del caldariun, el hipocausto que
se desarrolla bajo la piscina semicircular compuesto por cuatro
arcadas de ladrillo y el horno o praefumium que se abre en la pared
del alvesus u que corresponde a una reutilización, al menos de esta
parte del edificio en el Siglo IV, cuando se convierte en
instalación industrial relacionada con la elaboración de salazones
y en concreto, con los procesos de aceleración para la producción
de las distintas salsas derivadas del pescado (garum y similares),
mediante la aportación de calor.

La hipótesis interpretación aquí expuesta se apoya, por otro
lado, en la exhumación junto a las Termas de un horno que producía
anforillas para envasar salazones, los niveles de vertedero próximo
relacionados con esta actividad industrial y la proximidad de
factorías de este tipo.

Las
Termas Romanas (Balneum o therma), desde el punto de vista
arquitectónico, representa la unificación en un mismo edificio de
ambientes con baños fríos calientes.
Las plantas de estos edificios son muy diversas, y a veces
complejas, pero todo conjunto Termal debe disponer como mínimo de
tres salas básicas:

La asistencia a las Termas representaba una actividad social donde,
además de la evidente función del ase personal, tenían cabida
otras actividades lúdicas y terapeutas. Se podía practicar juegos
deportivos y ejercicios gimnásticos en la palestra, se daban
masajes y tratamientos estéticos como la depilación, se realizaban
negocios, se practicaba la lectura, etc.
El recorrido interior, como es natura, variaba según las apetencias
personales, pero era común comenzar por las salas calientes para
abrir los poros de la piel culminar en los fríos. En los
baños se utilizaban varios objetos como botellas de aceites u oleos
para embadurnarse, strigili (Hierros Arqueados para limpiar el
aceite del cuerpo después del ejercicio), sosa que hacía el papel
de jabón en la actualidad, distintos paños para secarse, etc...
El horario de funcionamiento normalmente era vespertino (desde
después de la comida hasta la noche). En algunos edificios se hace
distinción entre la sección masculina y la femenina, existiendo
también casos en los que el mismo sector se utilizaba por ambos
sexos pero a distinta hora.
Los establecimientos públicos suelen ser de propiedad estatal o
municipal que se cedían a un arrendatario para su explotación. Se
cobraba in módico precio, aunque era común que algunos personajes
influyentes corrieran con los gastos durante un periodo de tiempo,
convirtiéndose por consiguientes en gratuitas.
El hábito de los baños fue paulatinamente arraigando en la
sociedad romana ocasionando la afluencia masiva de ciudadanos. Esto
supuso que se ejecutaran mejoras técnicas en los edificios y se
dotaran de mayores comodidades. Los baños se multiplicaron en las
distintas ciudades. En Águilas por ejemplo, a este establecimiento
que data del Siglo I después de Cristo se suma otro construido a
mediados del Siglo II después de Cristo (Termas Orientales).
Texto:
Juan De Dios Hernández García
Arqueólogo
Municipal
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